Nuestro compromiso:
agua, biodiversidad y restauración
En Las Estacas, la sostenibilidad no es un eslogan. Es la forma en que este santuario natural puede recibir visitantes y, al mismo tiempo, conservar lo que lo hace único. Aquí, el turismo forma parte del modelo de conservación: la visita y el uso responsable del parque son lo que permiten cuidar el entorno y sostener su equilibrio en el tiempo.
¿Qué significa eso
en la práctica?
Que cada decisión, desde la operación de los servicios hasta el manejo del agua, los jardines y las zonas de descanso, responde a un mismo propósito. Proteger el entorno y cuidar la experiencia de quienes nos visitan. Por eso verás acciones concretas como el tratamiento de aguas, la creación de espacios que favorecen hábitats, el huerto y el vivero, los programas de educación ambiental y reglas de convivencia pensadas para que el parque siga siempre un espacio de paz, tanto para las especies que lo habitan como para las personas que lo visitan.
En esta sección encontrarás el detrás del cuidado cotidiano. Aquí se muestra lo que se hace todos los días y lo que se construye a largo plazo para fortalecer este lugar. En Las Estacas, el descanso y la conservación avanzan juntos. Quien nos visita disfruta el espacio y al mismo tiempo forma parte de un modelo turístico que contribuye a su protección.
¿POR QUÉ ES UN
MILAGRO NATURAL?
Las Estacas es un caso poco común en la región. En medio de la selva seca, un manantial de descarga constante ha mantenido agua superficial durante miles de años y ha permitido la formación de hábitats ribereños que sostienen una biodiversidad especializada. En el sitio conviven peces y macroinvertebrados asociados a buena calidad del agua, además de reptiles, anfibios, aves residentes y migratorias, polinizadores y otros artrópodos. Este sistema también cumple una función hidrológica regional, ya que concentra una parte importante del flujo subterráneo que emerge en el estado, por lo que su conservación resulta especialmente relevante en el contexto actual de presión sobre el agua.
El Parque Natural Las Estacas orienta su manejo a resguardar este equilibrio. Se da seguimiento continuo al manantial y a la biodiversidad mediante monitoreos fisicoquímicos y biológicos, se aplican protocolos para prevenir contaminantes y se impulsan acciones para evitar escorrentías y descargas externas. Este trabajo se guía por una Política Ambiental y por un programa de conservación que incluye la protección del río con la UAEM, el cuidado de riberas, la conservación de polinizadores y el fortalecimiento de la cultura del cuidado.



Colaboración científica para el estudio y la restauración de los ecosistemas
El Parque Natural Las Estacas mantiene una colaboración permanente con el Centro de Investigaciones Biológicas y la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, orientada al estudio integral de los ecosistemas del parque y a su restauración con base científica.
A lo largo de los años se han desarrollado monitoreos continuos de la calidad del agua, de la estructura del hábitat y de la biodiversidad, lo que permite actualizar las líneas base ecológicas y comprender mejor la dinámica del manantial y de sus ambientes ribereños. En el ámbito acuático se trabaja en la evaluación de peces, macroinvertebrados y plantas acuáticas, así como en el diseño de estrategias para el control de especies invasoras y la recuperación de especies nativas.
El alcance de esta colaboración se extiende también a otros grupos biológicos. Se realizan estudios sobre aves, mamíferos, artrópodos, reptiles y anfibios, con el objetivo de documentar su diversidad, abundancia y estado de conservación. Esta información resulta fundamental para orientar acciones de manejo, restauración y toma de decisiones dentro del parque.
Cada año se integran nuevos tesistas de licenciatura y maestría que desarrollan sus proyectos de investigación en Las Estacas. Su trabajo fortalece el conocimiento técnico del territorio y consolida al parque como un espacio activo de formación académica, investigación aplicada y conservación de la biodiversidad en Morelos.
Manejo
agroecológico
y jardinería
ecológica
En el Parque Natural Las Estacas vemos el paisaje como un sistema vivo que sostiene el agua, el suelo, la biodiversidad y el bienestar de las personas. Por eso trabajamos con un enfoque de manejo agroecológico y jardinería ecológica orientado a la conservación. Nuestro objetivo no es solo mantener áreas verdes bonitas, sino cuidar y fortalecer los procesos naturales que mantienen sano al territorio. A diferencia de los métodos convencionales, que suelen depender de químicos y simplificar el ecosistema, buscamos que el paisaje funcione de manera más equilibrada y resiliente.
Una parte clave de este trabajo es la selección de especies nativas para la jardinería. Estas plantas están adaptadas al clima y al suelo local, por lo que requieren menos agua y mantenimiento. Además, ofrecen alimento y refugio a polinizadores, aves y otros organismos que ayudan a mantener el equilibrio ecológico. También promovemos cultivos biodiversos que imitan patrones de la naturaleza y reducen la aparición de plagas.
El cuidado del suelo es fundamental. Fabricamos nuestra propia composta a partir de los residuos orgánicos del parque. De esta forma, los nutrientes regresan al suelo en lugar de convertirse en basura.
Usamos acolchados orgánicos que conservan la humedad y protegen la vida del suelo. A esto sumamos bioinsumos elaborados por nosotros mismos, como preparados microbiológicos y extractos vegetales que fortalecen la fertilidad natural.
Estas acciones se complementan con hoteles para polinizadores, jardines de lluvia que ayudan a infiltrar el agua y bosques Miyawaki que aceleran la regeneración vegetal. Todo forma parte de un manejo del paisaje que demuestra que la conservación puede integrarse a la operación diaria del parque, creando un entorno más sano, diverso y vivo para todos.

Certificación CREA
En el Parque Natural Las Estacas nos estamos certificando en el programa CREA®, un proceso que va más allá de cumplir con requisitos: implica revisar a fondo cómo operamos y asumir la responsabilidad de mejorar.
A través de más de un centenar de lineamientos, evaluamos nuestro desempeño en agua, energía, residuos, biodiversidad y gobernanza, identificando brechas y oportunidades de mejora continua.
Este camino nos exige ordenar, medir y documentar nuestras acciones, pero sobre todo alinear cada decisión con el cuidado del entorno que hace posible la vida en Las Estacas.

Talleres
Los talleres son la parte más cercana de nuestra sostenibilidad: espacios para entender, de forma sencilla y práctica, cómo se cuida este santuario natural. Aquí hablamos de biodiversidad, polinizadores, plantas y buenas prácticas que ayudan a proteger el agua y los hábitats, para que cada visita también sume a la conservación.
Reservas:
734 120 2916, ext. 19


FLORA Y FAUNA
Las Estacas es un santuario natural porque aquí la vida no está “decorando” el paisaje: lo sostiene. En este entorno convergen cientos de especies de plantas, aves, reptiles, peces, insectos, mamíferos y hongos, muchas nativas de Morelos y adaptadas a las condiciones del manantial. Esa riqueza ocurre gracias a un mosaico de hábitats conectados entre sí: clima ribereño, humedales, amates antiguos, zonas arboladas y áreas restauradas, donde pueden coexistir polinizadores especializados, aves migratorias, peces asociados a aguas limpias y reptiles que dependen de riberas sanas.
La estabilidad del agua favorece una diversidad biológica poco común en la región. Cada especie —desde las plantas silvestres hasta los macroinvertebrados— aporta al equilibrio ecológico del lugar. Por eso, proteger esta biodiversidad es clave para que Las Estacas se mantenga como un ecosistema resiliente y funcional.
Ese cuidado se acompaña con manejo y monitoreo: seguimiento continuo de flora y fauna, registro de nuevas especies (incluida ciencia ciudadana), acciones para mantener refugios naturales, conservación de zonas críticas para la conectividad ecológica y evaluación de riesgos ambientales como incendios, inundaciones y presión turística. Disfrutar y cuidar van juntos: tu visita es parte de ese equilibrio.
Bioestanque
El bioestanque es una pieza clave de la visión regenerativa de Las Estacas: un cuerpo de agua diseñado para restaurar y fortalecer los procesos naturales del lugar, más que para “verse” como una alberca. Aquí el foco está en que el agua y su vida encuentren equilibrio; por eso se percibe distinto: en ciertos momentos puede verse más verde o con mayor presencia de vida, y eso es parte de su función.
En un santuario natural, lo importante no es que todo se vea “perfecto”, sino que el ecosistema se mantenga sano. Este bioestanque suma al mosaico de hábitats del parque, favoreciendo refugio y alimento para especies que indican buena salud ambiental —como libélulas— y ayudando a que el paisaje se vuelva más resiliente con el tiempo. Es una forma de recordar que la naturaleza no se controla: se acompaña.


HUERTO Y VIVERO
El huerto y vivero son acciones muy concretas de sostenibilidad en Las Estacas: producir y cuidar plantas con enfoque agroecológico para mantener el parque y fortalecer sus hábitats. Aquí se cultivan especies medicinales, comestibles, de ornato y para reforestación, que se usan en jardines, zonas arboladas y áreas en conservación.
Además, el vivero funciona como aula viva: un espacio donde se comparten prácticas de agroecología y cultura del cuidado, y donde la conservación se entiende como algo cotidiano, no como un proyecto aislado. En conjunto, huerto y vivero ayudan a que este santuario natural se conserve con más autonomía, con plantas mejor adaptadas y con un paisaje que, poco a poco, se recupera y se fortalece.






